{"id":949,"date":"2020-01-09T14:57:51","date_gmt":"2020-01-09T13:57:51","guid":{"rendered":"http:\/\/du-da.net\/?p=949"},"modified":"2020-01-23T18:37:55","modified_gmt":"2020-01-23T17:37:55","slug":"vestal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/textos\/vestal\/","title":{"rendered":"VESTAL, de Ana Llurba"},"content":{"rendered":"\n<p><a href=\"http:\/\/du-da.net\/category\/textos\/\">&lt; Textos<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>VESTAL<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em>Me pongo de pie sobre el sonido,<\/em><br><em>la canci\u00f3n se amplifica en mi cabeza, <\/em> <br><em>sobre el suelo, hacia el cielo<\/em>.<br>Lidia Yuknavitch, El libro de Joan.<\/p>\n\n\n\n<p>\nMientras escucho la sirena del cami\u00f3n de los bomberos acerc\u00e1ndose,\nreflexiono sobre  lo raro que fue volver a dormir en mi piso en\nPankow, Berl\u00edn. Despu\u00e9s de aquellas noches en Olost, Catalu\u00f1a,\nextra\u00f1o el cansancio nocturno derram\u00e1ndose por mis m\u00fasculos,\nmientras los p\u00e1rpados se cerraban como compuertas mec\u00e1nicas\nvaciadas a su paso y el lomo de un libro abierto corcoveaba a punto\nde ahogarse entre mis manos.  Aunque en aquel ambiente de monta\u00f1a\nsegu\u00ed tomando caf\u00e9 a litros e intent\u00e9 controlar mis ritmos\nvitales,  una especie de exoesqueleto alien\u00edgena pero confortable\ncoloniz\u00f3 mi cuerpo ralentizando mis rutinas y alargando mi\nexperiencia de esa convenci\u00f3n cultural, el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\nAdem\u00e1s de la forzada\nralentizaci\u00f3n, lo que me sorprendi\u00f3 durante la  primera noche fue\nel silencio. Resignada al arrullo constante de las mareas de coches\nen la autov\u00eda al frente del edificio donde vivo, me llam\u00f3 la\natenci\u00f3n esa ausencia de sonido adentro de la habitaci\u00f3n donde\ndorm\u00eda cerca de la monta\u00f1a. A diferencia de lo que esperaba, no\nescuch\u00e9 el ulular apagado de los b\u00fahos, los aullidos temibles de\nlos murci\u00e9lagos o el sugestivo crujido de las hojas de los pinos al\nrozarse entre s\u00ed por la brisa nocturna. Esa vida paralela segu\u00eda\ncomo mudo tel\u00f3n de fondo en la oscuridad, indiferente de mi\npresencia. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nSin embargo, ese aparente silencio fue interrumpido durante la\nmadrugada del segundo d\u00eda por algo que siempre hab\u00eda estado ah\u00ed,\nacech\u00e1ndome, en un rinc\u00f3n en la misma habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda.\nAlgo que se fue colando entre las grietas de las horas y los d\u00edas\nque se tropezaban unos a otros con la costumbre. Emit\u00eda un sonido\nirregular pero omnipresente. Era como si unas garras, unas pezu\u00f1as\ndiminutas ara\u00f1aran las paredes de una superficie de metal. De\nconsistencia org\u00e1nica, animal y, por suerte para mi exagerada\ncapacidad de sugesti\u00f3n, algo lejana. Lo suficiente para no darme\nmiedo. Como las paredes de la habitaci\u00f3n donde dorm\u00eda estaban\nhechas de piedra, ladrillo y madera, es decir, carentes de metal, era\nimposible que algo vivo encerrado all\u00ed produjera ese sonido. No, no\nera un gato empalado, como en el cuento de Edgar Allan Poe. Sin\nembargo, estaba vivo. Cruj\u00eda. Lam\u00eda. Ara\u00f1aba. Abrazaba. Luchaba\npor salir. Y no estaba sola. Eran muchas.<\/p>\n\n\n\n<p>\nProducto de una oxidaci\u00f3n acelerada,  emit\u00edan calor y luz a todas\nhoras. Alimentadas por le\u00f1a, palitos y, tambi\u00e9n, pastillas de\nencendido, eran incandescentes, combustibles, crec\u00edan a medida que\nel sol se apagaba afuera. Y me acunaban  con su arrullo crujiente,\nuna canci\u00f3n de cuna maternal, que alejaba todos esos miedos\nirracionales que las peripecias extremas de Juan y Gaspar evitando su\ndestino como m\u00e9diums de La Orden y La Oscuridad, el padre y el hijo\nprotagonistas de la novela de terror que estaba leyendo durante\naquellas noches, detonaban en m\u00ed. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nPor eso,  mientras con las primeras horas del d\u00eda segu\u00eda moldeando\nen mi cuaderno los primeros cap\u00edtulos y la escaleta de mi nueva\nnovela; por las noches, como una entregada sacerdotisa, me dediqu\u00e9 a\ncuidarlas, alimentarlas, mantenerlas vivas. Tickets, papel higi\u00e9nico,\nenvases pl\u00e1sticos de galletas, pieles de mandarinas, botes de sopas\nchinas. Recolect\u00e9 y recicl\u00e9 todo lo que tuviera a mi alcance para\nhonrarlas en necesario sacrificio. Con su lealtad redentora, ellas me\ndevolvieron mis ofrendas con su compa\u00f1\u00eda constante y el necesario\nmuro de sonido, el ruido blanco que mantuvo a raya a mi desatada\nimaginaci\u00f3n infantil. Como si fuera una mujer primitiva celebrando\nel milagro de su descubrimiento, dej\u00e9 que me sedujeran con el poder\nancestral de sus secretos por las noches o que  adivinaba  en la\ndisposici\u00f3n arbitraria de sus cenizas develadas al d\u00eda. Ellas, que\nfueron testigos de todos y cada uno de los relatos, de\nlas historias y los mitos que alguna vez nos contamos alrededor de la\nhoguera de un pasado, un presente y un futuro cristalizados en la\nrepetici\u00f3n. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nEllas que tambi\u00e9n me asustaron alguna vez con su poder imperial\ncuando se me iba la mano con las pastillas y ascend\u00edan, asalvajadas,\nconsumiendo todo el aire a su alrededor. Encarnaban as\u00ed esa tesis\naristot\u00e9lica de que no eran reguladas por la gravedad terrestre\nporque siempre ascend\u00edan hasta el cielo, aspirando a la eternidad.\nCon su melod\u00eda asilvestrada, ellas marcaron el ritmo de aquellos\nd\u00edas entre los rayos de un sol radioactivo, las lecturas can\u00edbales,\nlas sabrosas comidas org\u00e1nicas con Sonia y Adolfo y los paseos\nbreves en la monta\u00f1a. \n<\/p>\n\n\n\n<p>\nY lo siguen marcando a\u00fan hoy mientras escribo esto, en otro\ncontexto, en otra latitud. Una de perpetuo cielo gris, muchedumbres\nsilenciosas, impecables paredes blancas, pisos de parquet,\ncalefacci\u00f3n central y otras comodidades primermundistas. Despu\u00e9s de\ndescartar el placebo civilizatorio de construir una chimenea, hoy me\nanimo a invocarlas de nuevo.  Primero una pila de cat\u00e1logos de\nmuseos,  despu\u00e9s los muebles de Ikea y, por \u00faltimo, mi biblioteca.\nTodo las alimenta. Y as\u00ed han vuelto a colonizar mi h\u00e1bitat,\ninvadi\u00e9ndolo todo con el sabor ahumado a papel, pl\u00e1stico y madera\nardiendo, y el ruido de fondo de los alaridos guturales de los\nvecinos pidiendo ayuda y, neutralizando el aluvi\u00f3n constante de los\ncoches al frente de mi casa, el sonido de la sirena del cami\u00f3n de\nlos bomberos acerc\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Autora<\/strong> Ana Llurba<\/p>\n\n\n\n<p>Texto escrito durante su <a rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (abre en una nueva pesta\u00f1a)\" href=\"http:\/\/du-da.net\/segunda-duna\/ana-llurba\/\" target=\"_blank\">estancia en La Seguna Duna<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt; Textos VESTAL Me pongo de pie sobre el sonido,la canci\u00f3n se amplifica en mi cabeza, sobre el suelo, hacia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":950,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-949","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=949"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/949\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":971,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/949\/revisions\/971"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/media\/950"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/du-da.net\/2574-2\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}